relato de Heródoto:
“Focenses, reconoced de una vez por todas que no podéis compararos con nosotros: hasta ahora, mientras los intereses de la Hélade nos resultaban atractivos, en Grecia hemos sido superiores a vosotros absolutamente siempre; y en estos momentos, tenemos tanta influencia ante el Bárbaro que está a nuestro alcance que os veáis despojados de vuestra tierra y reducidos, incluso, a la condición de esclavos. Todo depende de nosotros, pero, no obstante, no os guardamos rencor; mirad, como desagravio, facilitadnos cincuenta talentos de plata y nos comprometemos a alejar la amenaza que se cierne sobre vuestro país”44.
